La elección judicial (de jueces, magistrados y ministros) es una pantomima

Ese argumento de que México será el país más democrático del mundo, es una falacia, simplemente porque al elegir a los candidatos a jueces, magistrados y ministros se está rompiendo la imparcialidad de la impartición de justicia.

Ahora que ciudadanos van a tener que elegir a sus juzgadores, es probable que no escojan a los más capaces o a los que tengan mejores credenciales académicas o laborales, sino a los que, hablemos claro, a los que tengan más lana, a los que tengan más influencias, a los que tengan una red de movilización para llevar miles o cientos de miles de acarreados el día de la campaña.

No nos hagamos tontos, nada más en el arranque de las campañas vimos cómo varios candidatos, entre ellos varios a ministros de la Suprema Corte de Justicia, se aliaron con sindicatos y agrupaciones políticas. ¿Así cómo se va a garantizar la imparcialidad que se requiere? ¿Cómo se evitarán los conflictos de interés?

Entonces todo esto es una pantomima, una farsa, porque es probable que no veremos en los juzgados o en las instancias jurídicas, como en el Tribunal Electoral o la Suprema Corte, a los personajes más calificados, sino a los que están en alianza con el partido del poder.

Vimos candidatos en su en el inicio de su en el arranque de su campaña dieron atole con el dedo -y no del que van a dar después, ya como juzgadores-, además de tortas, tamales, frutsis. Igual que sucede en todas las elecciones, el acarreo al más puro estilo priista y ahora morenista. 

Además, hay que decirlo como es: la elección judicial no despierta interés. La ciudadanía no quiere saber nada de quiénes van a ser sus jueces, sus magistrados y sus ministros. Les importa un bledo. Y eso es sumamente peligroso, porque a partir de ahora se va a elegir a las personas que nos podrían enjuiciar y llevarnos a la cárcel, ni más, ni menos. 

A eso habría que sumarle que muchos de los candidatos a juzgadores son señalados por nexos con el con el crimen organizado, por corrupción, porque plagiaron tesis o porque son miembros de sectas. Luego tenemos a la presidenta de la República como si fuera una abogada chicanera, realizando argucias jurídicas después de que el INE prohibió al Gobierno la promoción de los candidatos. Todo el mundo se enteró, porque esto fue público, pero ella se excusó diciendo que seguiría promocionando la elección, porque pues no la habían notificado.

La elección judicial fue una venganza política iniciada por el presidente López Obrador, porque la mayoría de los ministros de la Suprema Corte no se doblaron ante él, ante su poder. Seamos claros, el megalómano tabasqueño quería ser el único que mandara en este país. AMLO argumentó que la corrupción en el Poder Judicial ocasionaba que éste estuviera podrido. La verdad es que todo está gangrenado, todo el sistema político mexicano, incluyendo a los poderes Ejecutivo y Legislativo.

Además, la podredumbre en el Poder Judicial está también en las fiscalías. No sólo hay corrupción en la impartición de justicia, también existe en la procuración de justicia. Por ello, con elección o sin ella, todo va a seguir siendo lo mismo: el que tenga más lana y conexiones podrá comprar o cooptar a los juzgadres. 

¿O ustedes creen que los miembros de los sindicatos o de los grupos políticos que apoyaron a los candidatos a jueces, magistrados o ministros, después no les van a pedir favores? ¿después no se van a cobrar el favor de movilizar a la gente para que voten por ellos o de darles lana para que tengan para sus campañas?, para poder hacer todo lo que tienen que hacer durante estos meses de promoción política.

¿No les van a cobrar esos favores? ¡por supuesto que se los van a cobrar! y quién sabe qué otros grupos también lo harán. Incluso puede estar el narcotráfico detrás de ellos, eso no lo va a saber ni el INE, que no tiene esa capacidad, que de por sí no es el órgano más eficiente del mundo. Sólo basta recordar que ni siquiera le dieron el presupuesto necesario para fiscalizar, para poder investigar.

Insisto que esto es una pantomima que nos va a costar muy cara como país. Por supuesto que el Poder Judicial estaba corrupto, por supuesto que tenía fallas, pero no se inicia destrozando algo nada más porque tienes un odio contra ello. Pudiste haberlo reformado desde adentro, sin tener necesidad de gastar tanto dinero o perder tanto tiempo.

La elección judicial es una burla y como bien lo dijo la Iglesia católica en su semanario Desde la fe: un mal juez puede encarcelar a un inocente, un mal juez te puede quitar tu patrimonio. En fin así son las cosas en la era de la justicia del bienestar. Parafraseando el eslogan de las Farmacias Similares: estos de la 4t son lo mismo, pero más corriente y burdo.

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